jueves, 22 de marzo de 2012

Los Bárbaros: los Godos

Los Godos invadieron el Imperio Romano, saqueando  Roma en el año 410 d. C. de forma violenta movidos por el instinto de la supervivencia.

En el año 375 d.C. en la zona balcánica existían aldeas godas que, básicamente, eran aldeas granjeras y pacíficas, que se vieron sorprendidas por los Hunos, un pueblo que procedía de China de donde habían sido desterrados, llegando a la frontera del Imperio Romano y encontrándose con los Godos.
El pueblo godo vivía de la agricultura, con una economía rural que dependía de las granjas y a veces, incluso, del comercio con el Imperio Romano. En cuanto a su sociedad, no tenían un líder consolidado ya que poseían un carácter tribal y el Consejo era el que tomaba las decisiones.

Fritigerno, un rey Godo, decidió, por las muertes y la presión Huna, traspasar la frontera con el Imperio Romano. Era una decisión desesperada y el pueblo godo se preocupó por su destino al saber que iban a formar parte del ejército romano. Valente, Emperador Romano, les permitió cruzar la frontera y les proporcionaría alimento y tierras, que era lo que en el fondo este pueblo quería, vivir de sus tierras pacíficamente.

Cuando cruzaron esta frontera los romanos no los trataron como lo esperaban: éstos controlaban férreamente la frontera y colocaron a los Godos en campos de concentración, sin apenas comida y con un aumento considerable de personas con el paso del tiempo. El Emperador no les permitía desplazarse, estaban controlados e incluso llegaron a ser esclavizados y, si se revelaban, los matarían.
Los Godos se convirtieron al cristianismo para ganarse el favor del Emperador, mezclando sus tradiciones con las romanas. Confiaban en él, pero no tenían recursos, morían por hambrunas y estaban débiles.

Se revelaron por falta de comida. Se dirigieron hacia Marcianópolis en el año 378 d.C., donde les aseguraban comida. Pero, una vez allí, no les dejaron entrar castigándolo con la muerte. Los Godos, desesperados y hambrientos,  y sobre todo, sintiéndose traicionados y explotados, se enfrentaron al Imperio Romano. Estos disturbios  se expandieron por el Imperio. Exigían comida y saqueaban aldeas de manera violenta, arrasando con todo, para asegurar su supervivencia.

Roma, entonces, preparó un ejército para acabar con estas insurrecciones godas en Adrianópolis. Pero el ejército godo estaba bien armado, alimentado y con sed de venganza. Hay que tener en cuenta que ya no existían diferencias tecnológicas y tácticas, además había germanos en el ejército romano y, para colmo, Valente subestimó al pueblo godo. La Batalla de Adrianópolis se saldó con más de dos tercios del ejército romano muertos, incluido el Emperador Valente.

Los Godos avanzaron entonces pero seguían sin un hogar. Los romanos se vieron obligados a firmar la paz con ellos ya que su ejército había sido diezmado. Teodosio, Emperador del Imperio Romano  de Oriente, en el 381 d.C. negoció con ellos, dándoles tierras a cambio de su servicio en el ejército. Pero a pesar de todo, los Godos, fueron los marginados de la sociedad romana, se sabía del peligro que tenían y el recuerdo de Adrianópolis estaba aún latente.

En el año 384 d.C., los romanos utilizaron tropas godas para derrotar al Imperio  de Occidente y esto trajo consigo una enorme pérdida de vidas godas, que se sentían de nuevo traicionados.
Surgió entonces, dentro del ejército romano, un fuerte líder godo que estaba furioso tras estos acontecimientos en el 395 d.C.: Alarico. Éste aprovechó el vacío de poder tras la muerte del Emperador.

Sólo quería lo mejor para su pueblo, y querían ostentar cargos de la jerarquía romana.
Tras el saqueo de la provincia griega de Roma por parte de los Godos, Alarico mandó un mensaje a Arcadio, Emperador de Oriente. No quería esperar más. Y no lo haría. Alarico consiguió un cargo importante y nuevas tierras para su pueblo.

En el 408 d.C. Alarico marcha sobre la Península Itálica, aprovechando las luchas contra el Imperio de Francos y Vándalos en el norte. En su camino, nuevas tribus, gente libre y demás se va incorporando al pueblo Godo que se convierte en una seria amenaza para el mayor Imperio de la Historia.

Primer asalto fue con un ejército pequeño sediento de saqueos y venganza. Alarico exige a Honorio, Emperador de Occidente, oro y gran cantidad de territorio romano, saqueando y arrasando con Roma, la capital del Imperio, en el año 410 d.C., dando un duro golpe al Imperio que se creía invencible.


Alarico moriría meses más tardes a causa de una enfermedad. Los godos formaron el reino Visigodo, en la Península Ibérica y parte de Francia,  y se convirtieron en el legado romano hasta la llegada de los musulmanes en el 711 d.C.

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